Muñecas Hinchables

18 06 2009

Yo, en mi vida, he tenido la suerte de no encontrarme a ese tipo de chica llamada ‘muñeca hinchable’. Ya saben, esas que creen que se lo tienen que hacer ya todo hecho y masticado (nunca mejor dicho). Dicho tipo de mujeres, que padecen el síndrome de la necrofília, se asemejan bastante a ese otro tipo de mujeres, de plástico y, por lo general, bastante poco agraciadas, que se limitaban a ser clicks de playmobil tamaño natural, con la boca en forma de o, y las manos como para hacer sendas pajas. Por supuesto que el que esto escribe prefiere a la ‘muñeca hinchable’ de verdad que a la de plástico. Al menos, a la primera se le puede decir lo perra floja que es a la cara, porque la otra, a lo sumo, se limitaría a mirarte con sus ojos sintéticos y a pensar, con su cerebro sintético, ‘qué coño quieres que haga, pa 3 duros que te has gastao en mí’. Por supuesto que también debe haber muñecos hinchables humanos, pero como mi experiencia es básicamente heterosexual, sólo puedo hablar de lo que conozco.

muñeca hinchable

Un consejo a los que sufran de novia con complejo de zombie autista. Cuando se la hayáis enchufado, hacedle cosquillas. Se moverá con tal frenesí que tendréis un orgasmo de ordago, y sólo moviendo los dedos de las manos. Eso sí, como no tenga cosquillas, mal andamos. En ese caso, u os hacéis de un aturdidor de bueyes, o cambiais de novia. Aunque con lo feo que eres, mejor te jodes y haces tu el trabajo. ¡Vago!


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