
Resulta que muchas de las cosas que la gente llama “Guilty Pleasure” a mi me suelen gustar bastante. Algunos temazos de Take That, Rick Astley, el italodisco en general, el synthpop en todo su espectro… Y me toca los huevos que se denomine ”placer culpable”. ¿Placer culpable de qué? ¿De qué me tengo que sentir yo culpable? ¿De que me guste lo que a la gente le parece hortera, facilón, ñoño, mariquita o simplón?
El nuevo disco de Sally Shapiro se titula, precisamente, “My Guilty Pleasure” y yo sé por qué lo han titulado así. Johan Agebjörn y Sally Shapiro (no es su verdadero nombre, pero como si lo fuese) hacen con su música eso que a la gente le gusta pero se averguenza de admitir. Esas canciones simples, muy pegadizas, que al segundo de escucharlas ya las estás tarareando y no te las puedes quitar de la cabeza. Con este nuevo trabajo se muestran inmovilistas respecto a esa obra maestra del italo titulada “Disco Romance”: líneas de bajo trotonas, arpegios cósmicos y estribillos maxiadherentes. Eso sí, alguna novedad traen bajo el brazo: la manera de disponer los temas es más coherente que la de su predecesor (la pista tranquila la encontramos al principio, sirviendo de intro), introduce elementos ajenos a su discurso, como el acid, tiene alguna canción despojada de lagrimas, tristeza y nostalgia (ya sabemos como se las gasta la Sally, que por mucho que se bailen sus canciones a poco que profundicemos, son para llorar y no echar gota) y jueguetea con el extinto y denostado género del dream pop (el que le gustaba tanto a Robert Miles). A continuación, un track by track del disco, por si les place.
Swimming Through The Blue Lagoon Dos minutos para preparanos en el viaje. Teniendo el precedente de Disco Romance, no hace más que provocarnos ansiedad y desear que rompa en el siguiente tema y nos ponga los pelos de punta. Objetivo conseguido: bajo el manto de sintes, su voz nos humedece y predispone. 9′5
Looking At The Stars Bueno, esto ya sí se pone serio. Como cuando Disco Romance nos cogió de los huevos a todos con su I Know. Algodón dulce fabricado en una estación lunar, con un estribillo de esos que empiezan sin bombo y suben, suben, suben hasta que, antes de explotar, se suman arpegios y entonces Sally Shapiro remonta el vuelo hasta el siguiente estribillo. Y al final se marca unos parapapás de morirse. 9
Love In July ¿Os acordáis de Robert Miles y su ”Children”? No, no es que vayan por ahí los tiros, pero sí que tira de dream por un tubo. Sorprende. Nuevamente, un estribillo de 10. Segundo single. 10
My Fantasy En las tres escuchas que llevo del disco, mi favorita. Comienza muy Moroder, con sus rayos lasers. Luego entra el bajo trotón típico del italo (en mode triste, siempre). Del palo de Looking At The Stars pero mucho más triste, y encima sin estribillo. Se nos ha enamorado y le da algo que te vayas. Eres su fantasía. Sólo digo que es la canción más eurobeat del paquete, que hasta lleva dentro el pianito house de los 90. Me lo hago encima. Ahora vuelvo. 10
Let It Show Sally Shapiro juegan a ser Luke Vibert y no les sale mal la jugada. Es un tanto descafeinada, pero no desdeñable. El primer paroncillo ante tanto éxtasis. 7′5
Moonlight Dance Bueno, bueno, Sally Shapiro se nos ponen maricas. Pero maricas, maricas. Congas, Imagination, disco-funk de lentejuelas como huevos de toro. 8′5
Save Your Love Adiós, tristeza. Adiós, melancolía. El lado italo que practicaba gente como Fun Fun o Miko Mission (de hecho los primeros segundos parecen calcados del How Old Are You). La canción perfecta para mandar el verano a tomar por culo el verano y bailarla mientras caen las hojas y se hace de noche más pronto. 9
Dying In Africa Una versión de Nikolas Makelberge y otra puñalada en la aorta. Reptante, sin pausa, el final es TAN acojonante, TAN explosivo, (por dios, ESAS CUERDAS) que te pilla desprevenido y te derrota. Miras el tracklist y sólo queda una. Mierda. 9
Miracle Y se acabó, y todo tiene un final, y es la hora de empacar las maletas y volver. O a lo mejor es el momento en el que decides dejarlo todo y empezar e irte en vez de volver. La canción en la que Sally empieza a cantar y parece que lleve ya tiempo haciendolo, la canción que parece que le falta un principio que al final te imaginas tú, porque lo mejor es el desarrollo y el final. Un estribillo de diez (a la manera de Pet Shop Boys, que siempre lo cantaban igual excepto el último, que cambiaban el tono de un parte y la hacían más epica), unos arreglos de escuchar y no creertelos, de pensar que existen los milagros y de que cuando acabe el disco te lo vas a volver a poner. Una joya. Primer single del disco. 10
Nota: 9.1
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