El cuidado del cabello era esencial para una persona como Farrah Fawcett, que en paz descanse. Fe de ello da este anuncio, que seguro no fue el único que dedicó a tal noble arte higiénico.
via | 70s child
El cuidado del cabello era esencial para una persona como Farrah Fawcett, que en paz descanse. Fe de ello da este anuncio, que seguro no fue el único que dedicó a tal noble arte higiénico.
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Venga, va, admitidlo. Más de uno ha orinado en el baño, mientras se duchaba. Anda que no se queda uno agustito ni nada, sobre todo en invierno, cuando hace frío, y el agua caliente te cae y piensas: ea, vamos a quedarnos más agusto aún. Y ahí que va hacia abajo, agua amarilla con agua transparente, para siempre juntas en la alcantarilla. Pues bien, el gobierno brasileño ha instado a sus ciudadanos a que hagan lo propio en el baño de sus casas (no se sabe nada sobre si se aconseja tambien hacerlo en el de familiares/amigos) para paliar la sequía que, en estos momentos, padece el país sudamericano. Para ello han ideado una web bastante simpática en el que recaban información acerca de si uno es un tío consecuente, y se mea en la ducha, o le da igual los problemas del mundo y gasta litros y litros de agua para licuar un poquito de orina.
Para ir a la web, pincha en el dibujo.
Yo, en mi vida, he tenido la suerte de no encontrarme a ese tipo de chica llamada ‘muñeca hinchable’. Ya saben, esas que creen que se lo tienen que hacer ya todo hecho y masticado (nunca mejor dicho). Dicho tipo de mujeres, que padecen el síndrome de la necrofília, se asemejan bastante a ese otro tipo de mujeres, de plástico y, por lo general, bastante poco agraciadas, que se limitaban a ser clicks de playmobil tamaño natural, con la boca en forma de o, y las manos como para hacer sendas pajas. Por supuesto que el que esto escribe prefiere a la ‘muñeca hinchable’ de verdad que a la de plástico. Al menos, a la primera se le puede decir lo perra floja que es a la cara, porque la otra, a lo sumo, se limitaría a mirarte con sus ojos sintéticos y a pensar, con su cerebro sintético, ‘qué coño quieres que haga, pa 3 duros que te has gastao en mí’. Por supuesto que también debe haber muñecos hinchables humanos, pero como mi experiencia es básicamente heterosexual, sólo puedo hablar de lo que conozco.
Un consejo a los que sufran de novia con complejo de zombie autista. Cuando se la hayáis enchufado, hacedle cosquillas. Se moverá con tal frenesí que tendréis un orgasmo de ordago, y sólo moviendo los dedos de las manos. Eso sí, como no tenga cosquillas, mal andamos. En ese caso, u os hacéis de un aturdidor de bueyes, o cambiais de novia. Aunque con lo feo que eres, mejor te jodes y haces tu el trabajo. ¡Vago!
Gracias a Vintage Girlie Mags podemos disponer de revistas escaneadas antiguas, todo un tesoro para el resbuscador de erotismo vintage. Todo un producto de su época donde, quizás, lo más destacado de todo son las páginas publicitarias. Las pueden ver después de las tetas.
Dicho sea de paso que a mi la cerveza Estrella Damm me parece, de largo, una de las peores cervezas que se hacen en España. Todo el mundo sabe eso, al igual que la Mahou no está tan mala, la Cruzcampo, sobrevalorada, y la Alhambra Especial, la mejor (la de la botella verde). Eso no quita a que su campaña veraniega me parezca una monada: contiene elementos que te hacen sentir bien, confortables y con un puntito de nostalgia: esa nostalgia de las cosas que son bonitas y sabes que se acaban, como las aventuras de verano y todo lo propio de esta estación: las fiestas al aire libre en la costa, las comidas en una terraza, los flirteos amorosos perecederos (más que en otras estaciones), las verbenas, la playa, los viajes, la aventura… Pero, por encima de todo y lo que hace que este anuncio se desmarque de lo perroflauta/hippie/modernil/gafapastoso es su banda sonora. El spot incluye una canción que se llama “Summercat” y está interpretada por el grupo sueco (como no) Billie The Vision & The Dancers, un combo de pop de toda la vida, que no escatima en arreglos preciosistas de cuerda y viento, y que son perfectos para escuchar en cualquier época del año, pero que si es en verano, mejor. Aquí os dejo con la versión larga del anuncio, en el que incluso aparece el grupo tocando en directo. Atención al vocalista, que asume su papel travestido de mujer. Esto es amor, y Estrella Damm, aunque siga siendo la peor cerveza de España, me ha ganado un poquito. La próxima, pido Estrella.
Por cierto, si queréis esta canción y, por qué no, todos los discos de Billie The Vision & The Dancers, entra en su página web, porque los regalan todos (y ya van por el cuarto). Ya ven, algunas zarrapastrosas regalan una canción, y ellos, su discografía. ¡Que vivan los suecos, coño!
¡Qué cabrones los creativos que idearon este anuncio!. Ahí, metiendo el dedo en la llaga, indagando en los traumas del adolescente. Si con este mensaje no consiguieron vender un tanto más de su producto, es que la publicidad no funciona. Sin más.
via | bohemea
Es curioso, pero una de las bebidas en las que comenzamos en esto del bebercio incontrolable es el Licor 43. Seguramente será por que es muy dulce: lo más parecido a un caramelo líquido con consecuencias que podíamos echarnos a la boca. Estaba bueno, qué coño, pero era excesivamente empalagoso. Luego queríamos hacernos los mayores, y bebíamos whisky. Un asco, vaya. La primera vez que bebí whisky me vinieron a la cabeza dos palabras: madera y cucarachas. ¡Qué asco! Luego vendría el ron, y hay algunos que le dan al gin tonic, cuando hace un par de años era bebida de viejas. Un día de estos me paso de nuevo al 43, ya veréis. Aunque me lo beba a cucharadas, y encima de un flan Royal.
Si hay alguién más inexpresivo que Steven Seagal, ese pedazo de cenutrio ecologista que parte brazos como el que aparta a una muchedumbre en pleno bullicio de Semana Santa, es Chuck Norris. Hubo un tiempo, incluso, en el que probó suerte en el apasionante mundo de la publicidad gráfica. Aquí se podía mover como pez en el agua: Una foto fija podía sacarle todo el partido que su cara de cemento procuraba. Aquí dos botones como muestra.
Recuerdo con nostalgia el fotolog que tenía nuestro buen amigo Armando, de La Mujer Barbuda. Una de sus actualizaciones consistía en listar una serie de logotipos/imágenes de marca que daban miedo, literalmente. Como homenaje, aquí os presento el Wooger Snatcher, un utensilio de cocina para los huevos, y su perturbadora imagen corporativa, una especie de Jimenez Losantos meets Juan Tamariz.
via | retrospace