Hay que reconocer que pocas cosas causan más nostalgia que un anuncio de Coca Cola
via | retrozone
No es que me haya vuelto sudamericano y, en lugar de decir ”anuncio” digo ”comercial”. Es que me gusta más como suena. Aquà os dejo dos anuncios protagonizados por ese extraño ser gordo y barbudo que se mete por las chimeneas y deja regalos. Si pensáis, igual que yo, que ese personaje tiene un punto siniestro, mirad este primer video. Pero abrid la pantalla entera, para que la añorada textura del VHS se muestre en todo su esplendor. Eso, y el pixelado de la calidad (Ãnfima) de imagen, claro. AquÃ, Santa nos invita a llamar a un número de teléfono para dejarnos un mensaje navideño. Realmente terrorÃfico.
En este otro, también se invita a los niños a llamar al gordo al Polo Norte, para desconfor económico de los padres. En el anuncio, además, los tonos de los números al ser marcados coinciden con un conocido villancico, lo cual es como si a una mosca le pones cerca un papel secante con miel. Pegados y arruinados. Y todo porque una máquina siniestra con vocóder te diga cosas navideñas. 0’69 cts el minuto. Tócate los huevos.

via | scandy factory
El cuidado del cabello era esencial para una persona como Farrah Fawcett, que en paz descanse. Fe de ello da este anuncio, que seguro no fue el único que dedicó a tal noble arte higiénico.
via | 70s child
Venga, va, admitidlo. Más de uno ha orinado en el baño, mientras se duchaba. Anda que no se queda uno agustito ni nada, sobre todo en invierno, cuando hace frÃo, y el agua caliente te cae y piensas: ea, vamos a quedarnos más agusto aún. Y ahà que va hacia abajo, agua amarilla con agua transparente, para siempre juntas en la alcantarilla. Pues bien, el gobierno brasileño ha instado a sus ciudadanos a que hagan lo propio en el baño de sus casas (no se sabe nada sobre si se aconseja tambien hacerlo en el de familiares/amigos) para paliar la sequÃa que, en estos momentos, padece el paÃs sudamericano. Para ello han ideado una web bastante simpática en el que recaban información acerca de si uno es un tÃo consecuente, y se mea en la ducha, o le da igual los problemas del mundo y gasta litros y litros de agua para licuar un poquito de orina.
Para ir a la web, pincha en el dibujo.
Yo, en mi vida, he tenido la suerte de no encontrarme a ese tipo de chica llamada ‘muñeca hinchable’. Ya saben, esas que creen que se lo tienen que hacer ya todo hecho y masticado (nunca mejor dicho). Dicho tipo de mujeres, que padecen el sÃndrome de la necrofÃlia, se asemejan bastante a ese otro tipo de mujeres, de plástico y, por lo general, bastante poco agraciadas, que se limitaban a ser clicks de playmobil tamaño natural, con la boca en forma de o, y las manos como para hacer sendas pajas. Por supuesto que el que esto escribe prefiere a la ‘muñeca hinchable’ de verdad que a la de plástico. Al menos, a la primera se le puede decir lo perra floja que es a la cara, porque la otra, a lo sumo, se limitarÃa a mirarte con sus ojos sintéticos y a pensar, con su cerebro sintético, ‘qué coño quieres que haga, pa 3 duros que te has gastao en mÃ’. Por supuesto que también debe haber muñecos hinchables humanos, pero como mi experiencia es básicamente heterosexual, sólo puedo hablar de lo que conozco.
Un consejo a los que sufran de novia con complejo de zombie autista. Cuando se la hayáis enchufado, hacedle cosquillas. Se moverá con tal frenesà que tendréis un orgasmo de ordago, y sólo moviendo los dedos de las manos. Eso sÃ, como no tenga cosquillas, mal andamos. En ese caso, u os hacéis de un aturdidor de bueyes, o cambiais de novia. Aunque con lo feo que eres, mejor te jodes y haces tu el trabajo. ¡Vago!
Gracias a Vintage Girlie Mags podemos disponer de revistas escaneadas antiguas, todo un tesoro para el resbuscador de erotismo vintage. Todo un producto de su época donde, quizás, lo más destacado de todo son las páginas publicitarias. Las pueden ver después de las tetas.
Dicho sea de paso que a mi la cerveza Estrella Damm me parece, de largo, una de las peores cervezas que se hacen en España. Todo el mundo sabe eso, al igual que la Mahou no está tan mala, la Cruzcampo, sobrevalorada, y la Alhambra Especial, la mejor (la de la botella verde). Eso no quita a que su campaña veraniega me parezca una monada: contiene elementos que te hacen sentir bien, confortables y con un puntito de nostalgia: esa nostalgia de las cosas que son bonitas y sabes que se acaban, como las aventuras de verano y todo lo propio de esta estación: las fiestas al aire libre en la costa, las comidas en una terraza, los flirteos amorosos perecederos (más que en otras estaciones), las verbenas, la playa, los viajes, la aventura… Pero, por encima de todo y lo que hace que este anuncio se desmarque de lo perroflauta/hippie/modernil/gafapastoso es su banda sonora. El spot incluye una canción que se llama “Summercat” y está interpretada por el grupo sueco (como no) Billie The Vision & The Dancers, un combo de pop de toda la vida, que no escatima en arreglos preciosistas de cuerda y viento, y que son perfectos para escuchar en cualquier época del año, pero que si es en verano, mejor. Aquà os dejo con la versión larga del anuncio, en el que incluso aparece el grupo tocando en directo. Atención al vocalista, que asume su papel travestido de mujer. Esto es amor, y Estrella Damm, aunque siga siendo la peor cerveza de España, me ha ganado un poquito. La próxima, pido Estrella.
Por cierto, si queréis esta canción y, por qué no, todos los discos de Billie The Vision & The Dancers, entra en su página web, porque los regalan todos (y ya van por el cuarto). Ya ven, algunas zarrapastrosas regalan una canción, y ellos, su discografÃa. ¡Que vivan los suecos, coño!
¡Qué cabrones los creativos que idearon este anuncio!. AhÃ, metiendo el dedo en la llaga, indagando en los traumas del adolescente. Si con este mensaje no consiguieron vender un tanto más de su producto, es que la publicidad no funciona. Sin más.
via | bohemea
Es curioso, pero una de las bebidas en las que comenzamos en esto del bebercio incontrolable es el Licor 43. Seguramente será por que es muy dulce: lo más parecido a un caramelo lÃquido con consecuencias que podÃamos echarnos a la boca. Estaba bueno, qué coño, pero era excesivamente empalagoso. Luego querÃamos hacernos los mayores, y bebÃamos whisky. Un asco, vaya. La primera vez que bebà whisky me vinieron a la cabeza dos palabras: madera y cucarachas. ¡Qué asco! Luego vendrÃa el ron, y hay algunos que le dan al gin tonic, cuando hace un par de años era bebida de viejas. Un dÃa de estos me paso de nuevo al 43, ya veréis. Aunque me lo beba a cucharadas, y encima de un flan Royal.
Si hay alguién más inexpresivo que Steven Seagal, ese pedazo de cenutrio ecologista que parte brazos como el que aparta a una muchedumbre en pleno bullicio de Semana Santa, es Chuck Norris. Hubo un tiempo, incluso, en el que probó suerte en el apasionante mundo de la publicidad gráfica. Aquà se podÃa mover como pez en el agua: Una foto fija podÃa sacarle todo el partido que su cara de cemento procuraba. Aquà dos botones como muestra.